24/07/2007
Lesbianas y adquisición del VIH.

La siguiente columna de opinión está basada y direccionada por las preguntas formuladas por Fundación Savia en el último coloquio que ha realizado en el año 2006 y que abordó la feminización del virus del VIH/SIDA. Diversas organizaciones de la Sociedad Civil y también gubernamentales fueron invitadas a participar , lo que permitió compartir, dialogar y sentar exigencias respecto de los diferentes puntos de vista frente al tema que ambas instancias poseían, lo que fue resumido en un libro que se publicó posteriormente. En este escenario es que se rescata este texto, que ha sido reformulado para esta página, por ser el mundo lesbiano un tema por lo general no abordado y porque además no está incorporada en la publicación , dada la ausencia presencial de su redactora y la organización a la que representa.

La columna se direcciona a través de las respuestas a las preguntas originales formuladas por Fundación Savia en el marco del Coloquio ya mencionado:
1.- ¿Es necesario y viable enfrentar con urgencia la feminización de la epidemia del VIH/SIDA?
2.- ¿Cuáles son los logros y obstáculos de las políticas que inciden en los factores de vulnerabilidad de la mujer ante la epidemia del VIH/SIDA?
3.- A su juicio, ¿Cuáles son los mayores desafíos para la acción ciudadana de las mujeres frente al VIH/SIDA?

 

Feminización, Lesbianas y VIH/SIDA

Por Toli Hernández

La feminización del virus encuentra explicación en la inequidad social que existe entre nuestros artificiales géneros, en donde lo femenino ha sido construido como un “algo” inferior.

La femineidad nos remite a una representación simbólica construida en el disciplinamiento cultural que ha heterosexualizado todo. La heterosexualidad de este modo, se transforma en un régimen que delimita claramente los qué, cómo, cuándo y dónde constituyentes de dicha femineidad, escenario que delimita la existencia de “la mujer”. Se aporta de este modo a la comprensión de la relación entre ambos conceptos, que universalizan finalmente una ficción socialmente regulada, pero que no da cuenta de  la diversidad de sujetas y realidades, muchas de las cuales no encajan y se niegan a encajar con la visión binaria de la vida, regulada por la heterosexualidad, en donde la masculinidad se ha transformado en opresora de la femineidad, gestando sendos escenarios de vulnerabilidad. En este camino es importante decir que la vulnerabilidad  variará de una mujer blanca clase media a una mujer negra pobre y se profundiza sin duda, cuando aparece la categoría de bisexual o lesbiana.

Finalmente siempre y cuando se exprese genéricamente una mujer, enquistada o no en los designios culturales del sexo femenino, la vulnerabilidad emergerá, expresándose a través de diferencias políticas , económicas y culturales claramente identificables al comparar las posibilidades materiales y simbólicas entre hombres y mujeres, independiente, por cierto, de los contextos culturales en donde se desarrollen.

Sin duda y es importante decir, que las lesbianas representan un socavamiento de la ortodoxia heterosexual y de la vulnerabilidad que se genera en su centro. Desasirse de la dependencia masculina desde lo afectivo, lo económico y lo cultural habla de un desplazamiento de la realidad, habla de transformación cultural y de romper con las ataduras del sentido común masculino, entendiendo a esta categoría desde la dominancia cultural,  sin embargo, el proceso es complejo y carente y el riesgo frente a enfermedades como el VIH/SIDA y otras ITS está más presente de lo que se puede llegar a imaginar por el ropaje heterosexual que algunas deciden vestir a modo de evitar la exclusión.

Representando al Movimiento Unificado de Minorías Sexuales- Mums responderé a las preguntas planteadas, intentando profundizar en una realidad poco conocida y representada por las categorías mencionadas. Vale decir, eso sí, que al reflexionar sobre estos puntos, nuestra organización ve con preocupación que la incorporación necesaria de nuevas realidades, mermen los recursos financieros con los cuales trabaja la sociedad civil, en tanto pese a lo que se indica, es la identidad gay,  transgénera y de hombres que tienen sexo con hombres, la más afectada por el virus y la más perjudicada desde la perspectiva económica, al considerar que pese a los informes epidemiológicos existentes en torno a esta realidad, los recursos se minimicen en vez de aumentar, para atender a otras poblaciones de riesgo emergente, en donde por cierto lesbianas y bisexuales no están incorporadas.

En el contexto de un virus feminizado ¿Qué pasa entonces con la lesbiana que nace con la carga histórica de la opresión del femenino/ mujer? Con esto se alude a la doble discriminación, al refuerzo de la desigualdad, a la profundización de la inequidad, lo que se transforma en un escenario más complejo al agregar factores de clase, raza o edad.

Es importante indicar, en este punto, que no existe sólo un tipo de lesbiana, las hay femeninas fugadas, otras existen en los cánones otorgados por la heterosexualidad, las hay otras fuertemente masculinizadas y otras que, más allá de lo femenino /masculino y de la clase , la raza o la edad, fisuran de modo más profundo y potente la marca del género. De ninguna se podrá decir cuál es la variedad de prácticas sexuales que desarrollan, pero sí de todas se podrá indicar que será la sexualidad un proceso al cual se enfrentan desde la exclusión, lo que se traduce en un riesgo permanente en el marco del autocuidado .

En Chile no hay estudios en torno a cómo el virus del VIH/SIDA ha afectado a lesbianas o bisexuales, pues la invisibilización, principal mecanismo de exclusión del que son objeto, silencia su existencia y cualquier tipo de intervención pertinente a la realidad en la cual se desenvuelven, sin embargo, el análisis de la historia permite hablar de la existencia de una amplia gama de expresiones o comportamientos  lesbianos en donde la bisexualidad , a la luz de los antecedentes frente al VIH/SIDA, se relevará.

La bisexualidad y no se niega de este modo la existencia real de esta categoría, a lo menos desde la perspectiva delineada por el género y los estudios médicos sobre sexualidad, en muchos casos es utilizada por las lesbianas para transitar por la heterosexualidad e impedir de este modo las conductas discriminatorias del entorno. En otros casos representados por lo general por lesbianas más jóvenes es entendida como una capacidad más amplia para amar, pese a que muchos de los argumentos utilizados en torno al tema dan cuenta de prácticas lesbianas permanentes y ocultas y prácticas heterosexuales esporádicas y visibles frente a estamentos como la familia A ambas realidades se les suma el consumo conflictivo de drogas y alcohol, el abandono del hogar, y la precariedad económica que claramente puede relacionarse con esta situación, lo que anticipa indistintamente daños en los procesos de autoafirmación personal que incrementan la vulnerabilidad social, psicológica y biológica, con la que conviven gracias a la dictadura heterosexual.

En este sentido los ejemplos de prácticas bisexuales de riesgo emergen:
La Maternidad lesbiana es una realidad. Existen “lesbianas asumidas” que han tenido dos o tres hijos de padres distintos sin haber deseado ser madres, a través de encuentros sexuales esporádicos sin protección. En otro lado de esta situación existen siempre los casos de lesbianas que han contraído matrimonio sin asumir su identidad, a la que por lo general tarde o temprano se terminarán “enfrentando”, dado los serios problemas que vivir la fantasía heterosexual les otorga a ellas como a las personas con las cuales construyó “familia”. Tampoco escasean los casos de lesbianas que se enfrentan a embarazos no deseados, fundamentalmente provocados por el uso y abuso permanente de drogas y alcohol.

La consejería y la atención psicológica gratuita brindada por Mums arroja desde  los casos de lesbianas atendidos, que estas se cruzan por consumos conflictivos de drogas y alcohol, lo que facilita las prácticas sexuales penetrativas heterosexuales y también la descategorización de las mismas, lo que habla de una bisexualidad mentirosa y profundamente peligrosa en tanto no existe uso de mecanismos de protección.

Lo indicado da cuenta de que es importante abordar la feminización del VIH, que es lo que está al centro de la discusión convocada por este Coloquio, pero incluyendo a lesbianas, las prácticas bisexuales de lesbianas y a sujetas derechamente bisexuales, que son expresiones de una femineidad que incorpora la subversión identitaria lesbiana frente al regimen heterosexual, lo que es un avance concreto en materia de igualdad, pues exige la visibilización de estas como sujetas de derecho.

En este camino y en relación a los logros y obstáculos de las políticas públicas que inciden en los factores de vulnerabilidad, se deben mencionar cómo es necesario aportar al desarrollo de políticas públicas que propicien la erradicación de la discriminación, entendiendo que esta es una variable estructural en la cual la  vulnerabilidad frente al riesgo de adquirir el VIH/SIDA se sustenta. La invisibilización, la naturalización de esta situación y la inferiorización de las sujetas lesbianas y bisexuales es propiciada por la inexistencia de políticas públicas que aborden la erradicación de la discriminación y apuesten a la transformación cultural de un sistema que cada vez más amabilizado, sigue siendo patriarcal y machista .En Chile el cuerpo sigue siendo un territorio de constante regulación, lo que no ha permitido que exista una Ley que concrete los Derechos Sexuales y Reproductivos, por lo que ha sido cercenada la Ley que establece medidas en contra de la discriminación transformándola en un manifiesto de buenas intenciones y por lo que la educación sexual sigue siendo una deuda, sólo entre algunos de los ejemplos más importantes.

Lo indicado profundiza los impactos de la ausencia de políticas que promocionen y favorezcan el desarrollo de conductas no discriminatorias.

En 1996 se elaboró un Estudio sobre sexualidad lesbiana, que no fue concluido . En el 2004 Mums y otra organización lesbiana postuló a financiamientos públicos que no fueron aceptados . En el 2005 Mums mantiene reuniones con un ente gubernamental para abordar la temática VIH/SIDA lesbianas/ bisexuales, los compromisos en torno a investigar sobre el tema no fueron respetados. Durante todos estos años, se agrega, Mums, autofinanció la atención a lesbianas respecto de su salud sexual y psicológica y ha desarrollado y elaborado documentos informativos dirigidos a lesbianas, talleres sobre sexualidad lesbiana y discriminación, foros sobre política lesbiana, grupos focales para indagar en distintas realidades, entre otros.

Cabe decir que la primera discriminación a lesbianas y bisexuales es asumir que todo cuerpo femenino practica sexo penetrativo con hombres, lo que genera la heterosexualización social de las lesbianas que  son comprendidas como tales y atendidas como tales en diversos lugares, como lo son  los centros de salud, pese a las características específicas que las diferencian de las mujeres heterosexuales y que no son incorporadas en el diseño de políticas, planes, programas o proyectos.
La heterosexualidad asignada a las lesbianas y a bisexuales impide diagnosticar con claridad los factores de vulnerabilidad que las intervienen y generan ignorancia profesional frente al tema. Cabe ejemplificar que las barreras protectoras no son conocidas por un amplio sector de la salud, que existen profesionales que indican que el papanicolau no es necesario que sea realizado por las lesbianas y que aún existen profesionales de la salud que se niegan a atender a lesbianas cuando estas se asumen como tales .

Respondiendo a la pregunta dos formulada, podría decir que no existen obstáculos, ni logros en el marco de las políticas públicas para la femineidad de la disidencia, en el marco del VIH y otras ITS, pues las lesbianas en salud no existen .

Lo indicado hasta ahora permite abordar la tercera pregunta.

La enunciación política de la sujeta lesbiana y la sujeta bisexual es  fundamental, pues es plataforma de la socavación de la heterosexualidad como régimen normativo y verdad absoluta. Al hablar de lesbianas , nos encontramos lo mismo que los gays o trans con un grupo que es vulnerable no por el hecho de ser lesbiana sino por la construcción simbólica de cómo es y debe comportarse una mujer/ lesbiana, que se referencia en la opresión heterosexual La visibilización de las sujetes lesbianas , así como de las sujetas bisexuales, y de toda la multiplicidad de identidades, es sin duda, un aporte concreto a la modificación de las relaciones de poder, basada en la mirada binaria del género y en la relación artificial que éste ha construido con el sexo de las personas y que ha gestado la violencia que históricamente se ha ejercido sobre los cuerpos de la femineidad.

La violencia de género debe minimizar sus impactos en una educación de resistencia crítica, por sobre la educación de reproducción cultural sintetizada en los planes y programas de la cultura heterosexual, pero por sobre todo en la presión y control social de las sujetos y los sujetas políticxs, aunque no estén legitimadxs como tales, que permitan sólo en una arista ínfima de la problemática del VIH/SIDA abordar entre otras las prácticas sexuales descategorizadas, cada vez más frecuentes entre lesbianas, en donde el acto penetrativo, incluso con gays, es una realidad que sin ser cuestionada, enfrenta a la responsabilidad y desafío de generar Campañas preventivas permanentes en el tiempo e inclusivas con las realidades invisibilizadas.

Una Ley antidiscriminatoria, la concresión de los DDSSRR, Planes y Programas de Estudio de Sexualidad pertinentes a las necesidades y  que aporten al respeto de los sujetas que no practican la heterosexualidad y también a la des-heteronormalización de la sexualidad, siguen significando una gran lucha. Su ausencia inhibe el desarrollo de políticas que incluyan a lesbianas en donde, a modo de ejemplo, las enfermedades son casi un mito, porque en la ausencia de investigación las enfermedades lesbianas no existen, pese a las especificidades identitarias ya mencionadas. Cabe decir que a través de algunos grupos focales ejecutados por Mums con grupos de 8 a 12 lesbianas cada uno, sólo una de ellas se había hecho un chequeo regular de salud ginecológica, existía una escasa información en torno a ITS entre las cuales el VIH/SIDA era una enfermedad reconocida y temida y ninguna utilizaba un sistema de protección en sus prácticas sexuales. Al igual que muchos gays frente al condón , las lesbianas y bisexuales indican no sentir el mismo placer al utilizar mecanismos de protección como barreras protectoras, y en todos los casos estos no eran utilizados habitualmente, muchas sólo los habían utilizado una vez en su vida.

El trabajo articulado entre sociedad civil con trabajo en el tema y los servicios de salud es fundamental. La práctica y las informaciones que la primera instancia ha levantado son relevantes para el trabajo que se debe desarrollar en el ámbito de la salud lesbiana con y para lesbianas y bisexuales.

Se debe erradicar la discriminación factor de vulnerabilidad frente al riesgo en donde la ley que establece medidas en contra de la discriminación, la concresión de DDSSRR son plataforma de apoyo sustancial. En este camino se transforma en desafío la capacidad de la sociedad civil de generar la deconstrucción de la realidad, pues considerando las construcciones culturales que han instalado a la heterosexualidad como lo normal y a la homosexualidad como lo anormal, sólo resta avanzar en la aniquilación de la violencia de género ejercida en contra de todos las que no practican la heterosexualidad impuesta y no son parte de los privilegios de la masculinidad, por lo tanto, la destrucción del género como una marca que fija las identidades y construye la inequidad social, resulta ser fundamental.

A la autora le gusta más Movimiento Unificado de Multitudes Sexuales.

Sólo pensar en la desinformación frente al tema acerca a visualizar cuál es el  riesgo al que se hace mención.

Lesbianas que públicamente asumen su orientación sexual.

Se sugiere leer Michelle Bachelet o Bip, Bip Burra en la página www.mums.cl

Este Estudio fue elaborado por Trabajos y Estudios Lésbicos y contó con el trabajo entre otras de Claudia Dides.

La postulación fue dirigida a los fondos Criaps por Trabajos y Estudios Lésbicos y Mums, ambas organizaciones , con propuestas distintas.

Mums- Informe de Derechos Humanos 2006.

Obviamente la invisibilización política y social de las lesbianas es un obstáculo permanente desde la perspectiva de los derechos, pues lo que no existe, simplemente, valga la reiteración no tiene derechos.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
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