Onusida entregó ayer su Informe Anual 2008, donde confirma que cada vez más chilenos con parejas heterosexuales se contagian por relaciones con otros varones. Sus mujeres también aumentan las cifras.
En Chile, la mayoría de los casos de sida afectan a hombres infectados en el curso de relaciones con otros hombres sin protección, es decir con prácticas homosexuales o bisexuales.
Así lo sostiene el Informe Anual 2008 de Onusida, que también arrojó entre sus resultados que cada vez crece más el número de mujeres chilenas que contraen el virus a través de sus parejas masculinas que "puertas afuera" se relacionan con otros hombres.
La tendencia no asombra a Jorge Carreño, presidente de Vivo Positivo, ya que las cifras que su entidad maneja a través del Ministerio de Salud es que la epidemia en Chile está concentrada en la población "homo-bisexual". La causa, sostiene, se debe a que este segmento de la población mantiene prácticas sexuales sin protección. "Si estas personas usaran condón en sus prácticas sexuales, no contraerían el VIH", recalca.
Además, diversos estudios sobre el VIH en 2007 ponen de manifiesto una prevalencia baja del virus en prostitutas. Por ende, las relaciones sexuales remuneradas son sólo responsables de un pequeño porcentaje de las infecciones.
En tanto, el informe arrojó que Brasil y México siguen siendo los países con más personas infectadas por el VIH de Latinoamérica, un continente donde la epidemia se mantiene estable desde hace un decenio.
El número total de latinoamericanos que conviven con este mal se eleva a 1.700.000.
De ellos, 730.000 (40 por ciento) son brasileños y 200.000 mexicanos.
El informe destaca que el hecho de que Brasil haya aplicado "un enfoque simultáneo en asegurar el acceso a los servicios tanto de prevención como de tratamiento del VIH ha ayudado a mantener estable su epidemia".
Respecto de las causas de transmisión, en el caso de México más de la mitad (57 por ciento) de los diagnósticos de VIH notificados hasta la fecha se han atribuido a relaciones sexuales entre varones sin protección
Por Nancy Arancibia / La Nación / Agencias